Relación entre sellos independientes y empresas multinacionales

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La industria musical muestra tanto a nivel nacional como a nivel internacional una estructura oligopólica claramente definida. Concretamente, se trata de una industria dominada por tres grandes multinacionales (Universal Music Group, Sony Music y Warner Music Group) que llegan a alcanzar alrededor del 75% de la cuota de mercado a nivel mundial.

No obstante, esta realidad no quiere decir que el resto de empresas sean un fracaso. Por el contrario, gran parte de ese porcentaje restante son sellos discográficos independientes que tienen la misión de ejecutar tareas que las grandes multinacionales, dadas sus circunstancias, no llevan a cabo.

Las grandes multinacionales o majors y los sellos discográficos independientes, con sus distintas realidades económicas y peculiaridades, mantienen una relación simbiótica generadora de sinergias imprescindibles para el buen funcionamiento de la industria musical.

A lo largo de este post se expondrán las principales características de cada estructura empresarial para poder entender claramente tal relación simbiótica, aceptada y reconocida por todos los agentes de la industria musical.

Sellos discográficos independientes

La etiqueta “independiente” suele ser en muchas áreas de conocimiento un concepto bastante confuso. En la industria musical se considera que una empresa es independiente cuando realiza sus actividades al margen de las majors.

Una definición más completa podría ser la de la UFI (Unión Fonográfica Independiente), que sostiene que un sello discográfico independiente será aquel que:

  • No ostente un porcentaje del mercado fonográfico español superior al 5%.
  • No esté integrado en grupos empresariales que se dediquen a actividades fuera de la industria musical.
  • No esté controlado por medios de comunicación.
  • No esté ni total ni parcialmente participado por una administración pública de cualquier ámbito.
  • No esté vinculado a entidades de gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual (salvo como socio beneficiario de sus servicios).

Cabe destacar que la UFI es una asociación sin ánimo de lucro que lucha por la supervivencia y el crecimiento de la música independiente española. Concretamente, se dedica a reivindicar, fomentar y desarrollar el trabajo de un sector que, tal y como ellos mismos sostienen, ha sido y es el motor creativo de la industria musical y, más específicamente, la discográfica. De hecho, podemos afirmar que los sellos discográficos independientes producen y distribuyen la gran mayoría de las novedades musicales que se lanzan al mercado.

Sin embargo, la mayor parte de los ingresos es generada, tal y como hemos dicho anteriormente, por las grandes multinacionales, pues son capaces de invertir grandes cantidades de dinero en el marketing y la promoción de todos sus artistas y repertorios.

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En cualquier caso, la tarea más importante que llevan a cabo los sellos discográficos independientes es descubrir y apostar por nuevos artistas y tendencias musicales, servir como canal de sonidos alternativos al mercado de la música y fomentar la diversidad estética en un clima cada vez más afectado por el proceso de internacionalización y la imposición del pop anglo-estadounidense a nivel mundial. De hecho, los sellos discográficos independientes son los mayores defensores que una cultura autóctona puede tener, pues luchan por el mantenimiento y la exportación de la música tradicional y local en la que están inmersos.

Por ello, artistas y grupos nóveles representantes de un género musical, un estilo, una estética o una lengua determinada fuera de lo comúnmente llamado mainstream ven este tipo de sellos como su única opción, una gran salida a su aportación musical a la cultura. De no ser así, estos artistas o grupos probablemente se verían obligados a “diluir” su música, renunciando así a su personalidad cultural y a la integridad de su sonido.

Cabe destacar que son las propias majors las que sostienen que los sellos discográficos independientes son piezas clave en la maquinaria de la industria. Tienen la misión de descubrir y desarrollar a un artista o grupo hasta que su presencia en el mercado sea difícil de manejar para una pequeña empresa, momento en el cual, pasaría a ser cedido a una gran empresa y el sello independiente se dedicaría a la búsqueda de los siguientes nuevos talentos.

Por ello, podría concluirse que, a diferencia de las majors, los sellos discográficos independientes no sólo se fijan en el valor económico de un proyecto, sino también en su valor artístico y cultural. Esto es posible debido a la propia configuración del negocio (más sólida, rígida y aversa al riesgo en el caso de una empresa multinacional; y más flexible y arriesgada en el caso de una PYME).

Empresas multinacionales o «majors»

Una vez expuestas las principales funciones de un sello discográfico independiente en el ecosistema musical y, sobre todo, una vez manifestada su gran importancia, es el momento de desarrollar el papel de los sellos discográficos multinacionales. Concretamente, el de las tres majors que ya hemos citado anteriormente: Universal Music Group (con un 29.78% de cuota de mercado global), Sony Music (con un 22.27%) y Warner Music Group (con un 18.08%).

Antes de nada, conviene definir el proceso de internacionalización como proceso a través del cual una empresa se expande transnacionalmente hacia otras geografías, llevando, por lo tanto, sus productos hacia ellas. Se considera que una empresa es internacional cuando más de un 10% de su capital está en otro país.

Las empresas internacionales tienen una casa matriz en su país de origen y una serie de filiales en el resto de países en los que tiene presencia. Estas filiales tienen cierto poder de decisión, pero la casa matriz siempre está por encima de todas ellas.

Volviendo al campo de la industria musical, no es difícil llegar a la conclusión de que las tres majors son empresas internacionales. Y eso, desde un punto de vista cultural, es una problemática. Cuando la principal función de las filiales de las majors es importar e implantar un catálogo internacional en su mercado nacional, se comienza a establecer a nivel global una estética hegemónica similar (actualmente, se podría decir que tal estética es la del pop anglo-estadounidense). Esto, en grandes cantidades, acaba desnaturalizando la cultura local de cada territorio.

Pero no es necesario llevar a cabo un profundo análisis para darse cuenta de que todas las culturas abiertas del mundo están perdiendo su autenticidad. La política, el estilo de vida, los productos que consumimos… todo, para bien o para mal, ha sido manipulado enormemente en los últimos años por la globalización de los mercados. Y la música, obviamente, no es una excepción, sino más bien todo lo contrario: un claro ejemplo de cómo la cultura local o tradicional puede verse extremadamente alterada por la llegada de otros productos y contenidos del exterior. De hecho, las estadísticas demuestran que es mucho mayor el número de artistas que se importan del exterior que el número de artistas de un país que se exportan a otros territorios.

Esta estrategia de internacionalización no es aleatoria, ni tiene como objetivo generar este tipo de externalidades negativas, sino que sigue una lógica económica. Las majors focalizan su trabajo en las últimas fases de la cadena de valor (esto es, que dejan en manos de los sellos discográficos independientes la búsqueda y apuesta por nuevos artistas y tendencias musicales, y focalizan su atención en la distribución). De esta manera, reducen la inversión y maximizan los beneficios gracias al conocido como star system, estrategia a través de la cual las majors sólo apuestan por artistas o grupos que ya poseen una base sólida y amplia de seguidores y que puedan ser exportados a otros territorios para maximizar todo lo posible sus ingresos futuros.

Dicho esto, queda de manifiesto que, así como el sector independiente daba un mayor peso al componente artístico y cultural de la música, las empresas multinacionales dan un mayor peso al componente económico. No se trata de determinar quién es el bueno y quién es el malo. Ambos son caras de la misma moneda. El sector independiente aporta una mayor diversidad musical, fortalece las distintas culturas locales, y sirve de altavoz a ciertos colectivos y estilos que de otra manera estarían silenciados. Las empresas multinacionales promueven el crecimiento económico de la industria de manera formidable, dan a conocer artistas y tendencias musicales exitosas en otros países y generan ídolos a escala mundial con los que personas de diferentes culturas se sienten identificados (nexo de unión internacional).

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Y hasta aquí el post de hoy. Sí, un poco más denso de lo normal, ¡pero muy interesante! ¿no os parece? Comentadnos si estáis de acuerdo o no con este análisis. ¡Ah! Y os recordamos que esta semana hemos lanzado un curso que viene muy a cuento con todo lo que hemos hablado, Internacionalización de la música, de Elisabeth Comabella.

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